Víctor Gordón, dice adiós a los terrenos de juego.

por | Ene 5, 2020 |

Se va uno de los grandes, uno de esos jugadores que dejan huella y que ha sido clave en el club verde en las últimas temporadas. Un peso pesado que ha defendido durante casi una década los colores del Astorga, protagonista indiscutible del histórico ascenso a Segunda División B en 2014 y de imborrables partidazos ante rivales de la división de bronce, y de tantos otros.

A sus 31 años, el central abandonará los terrenos de juego por motivos laborales, decisión que se hará efectiva probablemente a finales de enero de 2020. La directiva ha querido mostrarle a través de una carta su agradecimiento a tantos de dedicación al club.

Carta de la Presidenta…

Hoy nos toca despedir a un jugador excepcional, carismático y clave en los éxitos del Atlético Astorga de los últimos años, incluido el tan conocido ascenso a la categoría de bronce. No es fácil explicar cómo es Víctor como jugador sin acudir a un análisis de las múltiples facetas que se dan en un futbolista, porque si no se tiene una visión completa de todos estos aspectos, la descripción de su figura se quedará coja. En Víctor primero es la personalidad y después es el futbolista. No podría jugar como juega si no fuera como es. No podría haber sido tan bueno en el campo si no estuviese acompañado de su bagaje como persona. De personalidad arrolladora y extrovertida, protagonista y líder sin miedo a las consecuencias que se derivan de ello. Consecuente con sus actos, valiente en el campo y fuera de él, sin doblez, indómito muchas veces, directo en las relaciones, pero a su vez empático y emocional. De los que en un ejército siempre querrías contigo porque sabes que va a ir al frente sin pensar en nada más. Un regalo para los entrenadores que prefieren domar leones a pastorear ovejas, aun a sabiendas de que te puedas llevar algún rasguño.

Estas características de su personalidad son las que conforman su perfil como jugador. Es un central de los que no hay en Tercera división, y pocos en 2ªB. Su visión para el juego interior, el desborde en el uno contra uno en situaciones cercanas a portería, su facilidad para asumir decisiones de riesgo para sacar el balón jugado, su velocidad, su valentía al cruce, su calidad en los golpeos con las distintas superficies… hacen de él un jugador irrepetible en la historia del Atlético Astorga.

En los 50 años de historia del Club y en los 75 que cumple ‘La Eragudina’ su rendimiento lo ha colocado en el pódium de los mejores centrales de la historia que han vestido la camiseta verde. Su nombre merece estar en letras grandes en las paredes del vestuario del Atlético Astorga, para que las futuras generaciones lo vean cada día al ir a entrenar.

Conocido en todos los campos de Castilla y León, respetado y temido a la vez por todos los jugadores a los que se ha enfrentado. La
estancia de Víctor en el Atlético Astorga es la historia de un buen acuerdo. El Astorga lo hizo crecer como futbolista y como persona,
y el Astorga se benefició de su enorme talento para jugar al futbol durante muchísimas temporadas. Beneficio mutuo, buen negocio.
No hubiese sido posible esta bonita historia sin el amor que fue forjando por nuestro Club a lo largo de este tiempo. Sentimiento
de pertenencia al equipo que se lo dio todo, compromiso minuto a minuto con todo lo que tenía para defender sus colores… un astorgano más, un maragato más…, un jugador que “metía la cara donde otros ni siquiera metían el pie”.
Despedirte no va a ser fácil, sabemos que todo pasa rápido y más en el fútbol… pero hay una cosa clara. Cada vez que en la Eragudina un central viva en el riesgo y salga con el balón controlado avanzando entre las filas enemigas, cada vez que un central prefiera salir
jugando el balón en vez de dar un patadón hacía arriba, cada vez que el delantero contrario sufra los rigores de un marcaje férreo…
habrá un niño o un aficionado en la grada de nuestro vetusto estadio que diga “Eso ya se lo vimos hacer a Víctor…”. Ese es tu legado,
cuanto más tiempo pase, el recuerdo lo hará más grande y… créeme que no es nada fácil.

Han sido nueve años en nuestro club, nueve años muy intensos donde no sólo en el terreno de juego, sino en todas las demás facetas
del club ha estado siempre dispuesto a colaborar en todo lo necesario, siendo nuestro ‘concejal de fiestas’, nuestro capitán sin brazalete.
Es justo también acordarnos de tus padres, que durante todos estos años nos han acompañado a todos y cada uno de los partidos
tanto en casa como fuera, lo que ha supuesto para nosotros una tranquilidad al saber que siempre estaban ahí por si los necesitábamos.

¡Gracias Víctor y Encarna! Por todo ello, y por tantas y tantas cosas te damos las gracias Víctor. Por tu esfuerzo, por tu sacrificio y sobre todo por tu compromiso.

Sé que no eres ‘amigo’ de homenajes pero te mereces que este club te despida a lo grande. Hoy nos deja el mejor central de la categoría, pero sobre todo un gran amigo.

¡Te echaremos de menos Víctor!

Sagrario González, Presidenta del Atlético Astorga FC

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